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Mi historia con el Real Club Deportivo España es mucho más que la de un seguidor; es la historia de un vínculo profundo que ha atravesado fronteras, dificultades y momentos de crisis personal que me han marcado para siempre.


Nací en Costa Rica, con raíces hondureñas que me acercan todavía más al corazón del club sampedrano, un equipo que para mí es símbolo de identidad, esperanza y resistencia. Mi amor por el Real España se ha traducido en vivencias que han dejado una huella imborrable en mi vida.


Recuerdo con especial cariño aquella actividad que organizó el club poco antes de la despedida oficial en redes sociales de Carlos "La Sombra Voladora" Pavón Plummer, un ídolo que siempre ha significado mucho para mí. En esa ocasión, y haciendo la timidez a un lado, me animé a hacerle una pregunta durante la dinámica que propuso el club a sus seguidores. No esperaba mayor cosa, pero días después, al salir el video homenaje, sentí una emoción inexplicable al ver que mi pregunta fue la que cerró el video. Un honor que guardo con orgullo y que simboliza la cercanía y el respeto que tengo por ese club y sus leyendas.


Mi pregunta que cerró un homenaje a Carlos ?La sombra voladora? Pavón?


Uno de los episodios más especiales en mi historia con el club tuvo lugar al debutar el Real España en el nuevo formato de la Copa de Campeones CONCACAF en aquel entonces. Para ese partido de ida, falté a clases con la ilusión de ver al equipo en vivo y a todo color, y además con la intención de hacer una nota periodística para el blog que recién estaba creando como parte de un proyecto universitario. Al no estar acreditado, entré al estadio como aficionado común y corriente, y me sorprendió que al pasar el detector de metales tuve que despojarme del bolígrafo porque, pese a que solo la punta era metálica y el resto plástico, el detector fue impresionante, el mejor que había visto hasta entonces. Tuve que despojarme del bolígrafo, pero nada pudo frenar mi entusiasmo por estar ahí apoyando a mi equipo.


Al finalizar el partido, tuve la fortuna de compartir unas breves pero valiosas palabras con Jaime "El Käiser" Villegas, exmundialista con Honduras en España 82 y en ese momento funcionario del club. Fue un encuentro significativo para mí y un incentivo para seguir adelante con mi pasión periodística y deportiva.


Otra anécdota especialmente gravitante en mi memoria es el histórico partido en el que el Real España derrotó 6 a 0 al Liberia Mía. Un directivo del club, con quien hice amistad cuando el equipo vino en 1997 para la Copa Grandes de Centroamérica, me invitó a asistir al partido de vuelta gracias a mi mi gran pasión por el equipo. Sin embargo, un compañero de clase me informó que el profesor dijo que si volvía a faltar más, perdería el curso, por lo que tuve que declinar la invitación y quedarme en la universidad. Por fortuna, una amiga, a quien le propuse que mirara el partido en lugar de su serie favorita, se emocionó tanto que me iba enviando mensajes durante el partido para contarme cómo iba el marcador ya que me encontraba en clases. Cuando cayó el 5-0, justo estaba en un supermercado a pocas calles de mi casa, y la emoción fue tan grande que casi me pongo a bailar punta en pleno pasillo.


En 2017, gracias a mi tío, tuve la oportunidad de visitar la sede del Real Club Deportivo España en San Pedro Sula, un momento muy especial que me permitió estrechar aún más el vínculo con el club. Allí, el periodista del equipo me tomó una fotografía que hoy guardo con mucho cariño, pues simboliza esa conexión profunda y personal que siempre he mantenido con mi equipo, incluso desde Costa Rica."


En 2017, durante mi visita a la sede del Real España en San Pedro Sula, retratado por el periodista del club, un recuerdo que simboliza mi íntima conexión con este equipo.


Un recuerdo imborrable de aquel entonces se remonta a 1994, cuando Washington "El Piojo" Hernández y Nahamán Humberto González pasaron a formar parte de Liga Deportiva Alajuelense. El partido se celebró en el estadio Alejandro Morera Soto, y la afición del Real España estaba ubicada en otro sector del estadio, pero eso no me importó: fui el único en la gradería donde estaba ubicado que celebró con entusiasmo el golazo de tiro libre fuera del área ejecutado por el uruguayo Daniel Uberti.


Al término de aquel partido, fuera del estadio mientras los jugadores abordaban el bus hacia el hotel de concentración, pude intercambiar algunas palabras con Camilo Bonilla y el guardameta suplente José Luis López. Más tarde, con la complicidad y ayuda de Mauricio "Güicho" Fúnez, todo un caballero y don de gentes, me ayudó a conseguir los autógrafos de mis ídolos, un recuerdo imborrable que guardo con cariño.


Cuando el Real España logró su último título de liga, experimenté una mezcla de emociones muy parecida a la que vivió Bryan Acosta en aquel momento: él no podía gritar de la emoción porque tenía un bebé durmiendo en la habitación contigua; en mi caso, guardé ese júbilo en silencio para no preocupar a los vecinos, reprimiendo mi sentimiento "Mega Loco" ?nombre con el que se identifican los miembros de la barra del club sampedrano?, aunque algo de esa pasión llevo siempre conmigo. Sin embargo, casi derramé lágrimas cuando escuché la entrevista a Kevin Hernández, el jugador que dedicó ese campeonato a su madre recientemente fallecida. Escribiendo estas líneas casi ocho años después, todavía se me humedecen los ojos.


Desde agosto de 2022, mi vida dio un giro inesperado. Una grave crisis de salud me mantuvo en coma inducido, sedado por algunas semanas, internado durante casi dos meses y sometido a varias cirugías. En una esas cirugías enfrenté a la muerte. Tras despertar, una de las primeras preguntas que logré formular fue: ¿Cómo le está yendo al Real España en la Liga CONCACAF? Fue ese amor lo que me impulsó a luchar y a seguir evolucionando.


Gracias al esfuerzo del equipo médico del Hospital México en Costa Rica y la rehabilitación especializada, desde julio de 2023 pude volver a dar pasos con andadera y avanzar hacia la independencia. Sin embargo, en la víspera de la Navidad de 2023 recaí en mi salud poco más de un mes después de haber asistido a cubrir una final de futsal femenino. De emergencia me ingresaron al quirófano, donde nuevamente tuve un encuentro cercano con la calaca. Pasé Noche Buena, Navidad y Año Nuevo en una cama de hospital, pero en mi mente no dejaba de rondar una pregunta que alguien me hizo durante mi primer internamiento prolongado: ?Pregúntale a Dios cuál es su propósito.? ¿Será acaso volver a ver al Real España levantar la Copa de Campeón? Cada pequeño logro lo celebro con la misma pasión con que siempre he llevado puesta la piel aurinegra.


Si fuera jugador del Real España, sé que daría todo en cada entrenamiento y partido como si fuera el último, porque después de lo vivido, no tengo la certeza de que exista un mañana seguro. Esa lección me enseña a vivir con intensidad, valorando cada día, cada momento, cada gol y cada oportunidad de seguir apoyando a mi equipo.


Mi historia y la del Real Club Deportivo España están tejidas con hilos de identidad, resistencia, familia y esperanza. Mi mayor ilusión, como la de otros miles, es ver al equipo levantar la Copa de Campeones, la gloria que tanto merece.


Gracias a la vida por cada día concedido, y gracias al Real España por ser la sombra voladora que inspira a seguir adelante sin desistir, sin importar las dificultades.