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Este martes se conmemoró el Día del Funcionario de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), quiero compartir una historia profundamente personal, y sobre todo, rendir homenaje a quienes me dieron no una, sino dos oportunidades de vida. Soy un periodista independiente que, gracias a la CCSS, superé la muerte en dos ocasiones.


Mi vida estuvo colgando de un hilo, pero el equipo médico del Hospital México me brindó una atención extraordinaria, luchando incansablemente por salvarme. En esos momentos de mayor vulnerabilidad, vi de primera mano el compromiso y profesionalismo del personal de salud. Estoy aquí hoy, escribiendo estas palabras, gracias a ellos. Sin su cuidado y dedicación, no habría logrado recuperarme.


Después de meses encamado, sin poder sentarme o caminar, llegó la segunda oportunidad que me devolvieron: en el Centro Nacional de Rehabilitación Humberto Araya Rojas (CENARE), tras casi un año de estar postrado, pude dar mis primeros pasos de nuevo. Recuerdo la emoción de levantarme por primera vez y sentir que la vida me daba otra oportunidad. Lo que me pareció muy difícil en un principio, se hizo realidad gracias al personal de la CCSS que nunca se rindió conmigo. Ellos no solo me atendieron como un paciente, sino que me devolvieron la esperanza.


Lo que mucha gente no ve es que, a pesar de los retos, como los atrasos en el pago de salarios, estos funcionarios nunca dejan de sonreír ni de cumplir con su deber. Trabajan bajo condiciones que no siempre son las mejores, enfrentando sobrecargas laborales y muchas veces con recursos limitados. Sin embargo, continúan velando por nuestra salud con una dedicación que va más allá de lo que se les exige. 


La CCSS, con más de 61,000 empleados, brinda atención médica a más de 4.2 millones de costarricenses, asegurando el bienestar de casi toda la población. En 2023, esta institución realizó más de 9 millones de consultas médicas y más de 1 millón de hospitalizaciones, números que reflejan su impacto en la vida de todos nosotros. Pero no solo es atención básica; el sistema también realiza más de 27 mil cirugías anuales, y atiende cerca de 700 mil emergencias. Estas cifras nos hablan de un servicio integral, que llega a cada rincón del país y que responde a la necesidad urgente de atención de millones de personas.


A pesar de los grandes desafíos que enfrenta la CCSS, como el envejecimiento de la población, el aumento de las enfermedades crónicas y la presión sobre los servicios hospitalarios, los funcionarios no claudican. Cada día, garantizan que la atención llegue a quienes más lo necesitan, incluso en momentos donde ellos mismos enfrentan incertidumbre sobre cuándo recibirán sus salarios.


Es importante recordar que la CCSS es una institución financiada por las contribuciones de empleadores y trabajadores. Este sistema solidario asegura que todos tengamos acceso a servicios de salud, sin importar nuestra situación económica. Actualmente, las contribuciones alcanzan el 37.34% del salario mensual, distribuidos en el Seguro de Salud, el Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), y otros fondos. Este modelo ha permitido que, a lo largo de los años, el país mantenga uno de los sistemas de salud más inclusivos y robustos de la región.


Sin embargo, los desafíos son reales. Los informes recientes muestran que la demanda de servicios ha crecido de manera exponencial, y que se necesitan más funcionarios para mantener la calidad de la atención. De hecho, estudios recientes señalan una brecha en el número adecuado de profesionales para cubrir las necesidades del sistema, lo que genera largas listas de espera y sobrecargas en los hospitales.


En medio de estas dificultades, los funcionarios de la CCSS siguen siendo los héroes anónimos que todos necesitamos. Gracias a ellos, personas como yo hemos tenido la oportunidad de superar quebrantos de salud graves y regresar a nuestras vidas. Es por eso que, hoy más que nunca, debemos seguir apoyando a esta institución, y valorar el papel que juegan en nuestras vidas y en la sociedad costarricense.


Así que, en este Día del Funcionario de la CCSS, quiero darles las gracias a cada uno de los médicos, personal de enfermería, fisioterapeutas, terapeutas, técnicos, administrativos y personal de apoyo. Ustedes son el corazón de nuestra salud, y aunque a veces las críticas nublen su labor, quiero que sepan que sin ustedes, muchas historias como la mía no serían posibles. Sigamos contribuyendo a la CCSS, porque el futuro de nuestra salud depende de su fortaleza.