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El Deportivo Saprissa, máximo referente del fútbol costarricense y uno de los clubes más históricos de Centroamérica, atraviesa un momento complicado tanto en el ámbito deportivo como en el financiero. Las recientes eliminaciones en la Copa Centroamericana de CONCACAF han dejado al club sin el protagonismo esperado y con un impacto directo en sus finanzas.


Tres años de frustración internacional


En 2023 y 2024, Saprissa logró superar la fase de grupos del torneo regional, avanzando hasta los cuartos de final. Sin embargo, en ambas ediciones se quedó corto, sin alcanzar las rondas decisivas que otorgan clasificación directa a la Copa de Campeones de CONCACAF. Aunque consiguió acceder a esta competencia mediante la vía clasificatoria, sus participaciones terminaron en fases preliminares, sin mayor trascendencia deportiva.


La edición 2025 supuso un golpe todavía más duro: el club fue eliminado en la fase de grupos, perdiendo toda posibilidad de disputar la Copa de Campeones de CONCACAF 2026. Esta ausencia no solo significa menor exposición internacional, sino también la pérdida de ingresos importantes por taquillas, premios y derechos de transmisión.


Impacto económico: una deuda que preocupa


Más allá de los resultados deportivos, la situación financiera de Saprissa es otro frente abierto. La dirigencia ha reconocido públicamente que el club arrastra una deuda bancaria considerable, lo que obliga a una administración cuidadosa y a la búsqueda de ingresos sostenibles.

El fracaso en torneos internacionales limita la entrada de recursos frescos, afectando directamente la liquidez del club. Menos taquillas, menos premios económicos y menos visibilidad internacional se traducen en menor capacidad para fichar refuerzos de peso, invertir en infraestructura y sostener la operación diaria con estabilidad.


Un reto que va más allá de la cancha


La exigencia para una institución como Saprissa es clara: volver a ser protagonista en la región y al mismo tiempo recuperar su fortaleza económica. Para lograrlo, será clave equilibrar la gestión administrativa con un proyecto deportivo sólido que le permita competir de nuevo por títulos internacionales.


La afición morada, una de las más fieles y pasionales de Centroamérica, mantiene la esperanza de ver a su equipo resurgir. El desafío es enorme, pero también representa una oportunidad para que Saprissa reafirme su grandeza dentro y fuera del terreno de juego.